No cabe duda de que los avances educativos en los últimos tiempos, se han ido mejorando en todo sentido de la palabra; las técnicas y estrategias de aprendizaje, con base en investigaciones científicas respaldan el mejor camino para poder perfeccionar la enseñanza, y la tecnología que se ha convertido en una herramienta fundamental en el proceso; es decir, al hablar de educación, es hablar de una computadora de por medio, las personas que en la actualidad no saben computación, prácticamente son consideradas como analfabetas.
El principal objetivo de incorporar la tecnología en la vida en general, es potenciar a los protagonistas del proceso educativo y hacerlos más creativos, comunicativos, mejor preparados y más capaces como individuos. Esto incluye tanto a estudiantes y maestros, como al resto de los actores involucrados.
Evidentemente esta integración de las nuevas tecnologías como elementos de diversificación y mejoramiento de los entornos de aprendizaje, ha exigido a su vez un replanteamiento del proceso de enseñanza-aprendizaje y de las relaciones entre los profesores, los alumnos y el contexto.
De esta forma, el proceso de incorporación de las nuevas tecnologías al ámbito educativo sólo puede ser validado dentro de la sistematización que implica la tecnología educativa, de aquí que se resalte la importancia que juega el papel del maestro dentro de este proceso y por supuesto la participación del gobierno.
Frente a la necesidad de reestructurar el proceso educativo involucrando todas las partes, especialmente la parte del gobierno que se encarga de supervisar los avances pedagógicos no sólo de la enseñanza pública, sino igualmente en la privada, por tanto, se vuelve imperativa la modernización del proceso; sin embargo, cabe decir que aunque se tenga la buena intención de mejorar la calidad educativa, son muchos los agentes que participan en este cambio.
Por un lado los recursos educativos en México desgraciadamente no son los óptimos para generar el cambio educativo, aún se ven escuelas en condiciones deplorables: sin bancas, sin techos, sin baños, y por otro lado, escuelas en las que cada uno de los alumnos tiene la oportunidad de trabajar en una computadora personal, generando de esta manera una desigualdad educativa.
Sabiendo de la necesidad en la calidad educativa, las escuelas públicas trabajan de 8 a 12 de la tarde, es decir, la jornada de trabajo de los profesores no rebasan las 6 horas clase, ¿cómo se espera mejorar en la enseñanza, si los profesores mismos no conocen lo que es calidad educativa? Aunque no se puede generalizar al respecto, cada 15 de mayo, vemos a “maestros” ejerciendo su libertad de expresión, de una manera vergonzosa
Los alumnos a su vez carecen de motivación para aprender, y aunque el trabajar con computadoras ya trae esa atracción per se, no es suficiente para completar el proceso de enseñanza-aprendizaje, necesita de quién lo guíe en el camino del crecimiento como estudiante, que aunque la tecnología aún siendo una increíble herramienta, requiere de orientación en su uso, ya que está llena de distractores, que pueden no sólo desviar el conocimiento de los alumnos, sino que lo puede incluso convertir en un profesional sin ética, que se dedica a copiar lo ya hecho a través de la web.
Es ahí en donde el gobierno debe jerarquizar las diferentes necesidades de la educación, guiando las políticas de estado hacia una formación equilibrada, en donde atienda a todas las partes involucradas: escuelas, docentes y alumnos, y actualice todo el proceso; ya que es la educación la que marca de manera significativa el progreso económico, social, cultural, y político de todo un país, y en este mundo globalizado, en el que los cambios de vida son vertiginosos, no se puede seguir atrasado para poder participar íntegramente en la competencia mundial.
El destino de los pueblos depende cada vez más de la inteligencia, conocimientos y calidad de vida de toda la población, quienes deben participar activamente en la innovación y modernización de las formas de evolución y progreso, por tanto, mientras que se siga politizando la educación, y se hable de campañas para ese derecho fundamental, se haga caso omiso de los huecos y errores que se han cometidos a la fecha, se seguirá conceptualizando a México como un país en vías de desarrollo especialmente por el campo de la educación.
Es por esto que aunque se reconozca que es importante la incorporación de la tecnología en las aulas, si se siguen cometiendo errores por parte del gobierno en el campo educativo, será sembrar en campo árido, por ello uno de los retos que tienen actualmente las instituciones educativas consiste en integrar las aportaciones de estos poderosos canales formativos en los procesos de enseñanza-aprendizaje, facilitando a los estudiantes la estructuración y valoración de los conocimientos.
Es imperante la incorporación de herramientas para la clasificación, organización, manejo y filtro de la información, que facilitan la construcción del conocimiento; mayor facilidad y eficiencia en la actualización, reúso y distribución de contenidos y materiales didácticos; más opciones de práctica y aprendizaje por ejercicios. En un entorno tradicional, un estudiante sólo contará con las preguntas y los ejercicios indicados por el maestro o listados en el libro de texto. En un entorno informatizado los mismos temas pueden ser preguntados incontables veces con distintos formatos y estructuras, valores, orden y preguntas, ofreciendo desafíos para el estudiante y permitiéndole ejercitar sus conocimientos mediante la práctica.
Actualmente se observa que los estudiantes han adoptado rápidamente las tecnologías y desarrollado más habilidades en el manejo de las herramientas de aprendizaje y acceso a fuentes de conocimiento que sus educadores y padres o tutores. Esto debido a que los jóvenes están creciendo e interactuando con las tecnologías, situación a la que los adultos no han tenido acceso, por lo que es necesaria la capacitación y actualización de los docentes en el manejo y aprovechamiento educativo de estas herramientas tecnológicas.
Para acortar la brecha educativa entre los alumnos y maestros, los centros educativos deben asumir el compromiso de brindar acceso a la tecnología de la información, en particular computadores y acceso al Internet, a sus estudiantes, pero complementarlo con orientación, motivación, capacitación y supervisión para promover el desarrollo de habilidades relacionadas con los objetivos esperados. Ya que los estudiantes tienen a su disposición cantidades copiosas de información, pero no siempre la calidad de la misma es buena y su confiabilidad no es garantizada. Se debe pasar de un modelo de búsqueda de información a filtrar la información, validarla, analizarla, procesarla y crear el producto deseado.
Cabe mencionar que México en el rubro de análisis de información se encuentra por debajo del promedio de acuerdo a la OCDE (2000)[i], de 108 países evaluados, sólo cuenta con el 2% de sus habitantes con hábitos de lectura permanentes, a diferencia de Japón que el 91% de la población desarrolló el hábito por la lectura, esto marca una diferencia abismal en cuanto a competencias educativas. Las razones pueden ser muchas, sin embargo, la incorporación de la tecnología no sólo en las aulas, sino en la vida cotidiana y en todos los rubros sociales, marca significativamente la diferencia.
Es por esta razón que las distintas herramientas tecnológicas aplicadas a la educación son necesarias para el progreso del país, y la participación del gobierno junto con todos los actores que participan en el proceso enseñanza-aprendizaje, para desarrollar la capacidad crítica de la sociedad.
El seguir los principios apuntados anteriormente pueda proporcionar grandes beneficios para la educación, el aprendizaje y formación permanente en una sociedad del conocimiento, siendo la más importante el acabar con muchos casos de falta de eficiencia y obstáculos en la oferta actual de oportunidades formativas.
Los beneficios que se esperan de los recursos educativos con la incorporación de las tecnologías de la información y comunicación, contemplados desde los puntos de vista del sistema educativo, profesores y estudiantes. Serán el promover la competencia digital en la sociedad del conocimiento más allá de las habilidades básicas al poner a disposición de los interesados herramientas y contenidos que les permitan desarrollar su pensamiento crítico y creativo; enriquecer el fondo común de recursos para innovar los planes de estudio así como las prácticas de enseñanza y aprendizaje, incluyendo recursos de las agencias de información del sector público, bibliotecas, museos y otras organizaciones culturales; conducir a una mejora en la calidad educativa de los contenidos mediante controles de calidad, retroalimentación y mejoras dentro de las alianzas de contenidos, comunidades y redes compartiendo contenidos.
[i] ARIEL GUTIÉRREZ Valencia y Roberto Montes de Oca García,(2000) LA IMPORTANCIA DE LA LECTURA Y SU PROBLEMÁTICA, Revista Iberoamericana de Educación (ISSN: 1681-5653), http://www.rieoei.org/deloslectores/632Gutierrez.PDF
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